HISTORIA DE LA NACION CARAÍBA

Mar Mar 06 2012, 21:37 por Egho

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HISTORIA DE LA NACION CARAÍBA

PROLOGO

En este trabajo encarado con la seriedad que amerita toda historia y conclusiones propias fundamentadas en el análisis de documentación histórica, …


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FALACIAS DE LA HISTORIA (I); YATASTO

Miér Jun 27 2012, 03:43 por Egho


Con este articulo prosigo en este nuevo foro la serie de falacias historicas inciadas en el viejo barco. 
Espero que dentro de los próximos cinco siglos algún inquieto investigador nos "descubra" …


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A 203 AÑOS DE LA REVOLUCION FRUSTADA

Jue Mayo 30 2013, 02:15 por Egho

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Los 25 de Mayo, los criollos –en realidad los habitantes de Buenos Aires -   festejan –yo no, pese a ser criollo-  ese dia como el de la ruptura definitiva con los débiles lazos que nos …


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CORRUPCION SE ESCRIBE CON K

Jue Mayo 30 2013, 01:58 por Egho

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El sábado pasado, muchísimos idiotas útiles, alguno engañados  y unos cuantos mafiosos festejaron los diez años de la “era” “K”  ; 25 DE MAYO DE 2003- 25 DE MAYO DE 2013.-

Un gran …


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FALACIAS DE LA HISTORIA (IV)

Miér Jun 27 2012, 06:22 por Egho

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FALACIA DE LA HISTORIA IV

CARNE DE CAÑON

¿Podremos Llegar a Viejos?                                                                 [SEPA/Diario El Peso] –(Edicion del 18/04/2011)


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IGUALDAD ETICA SIN FRONTERAS.

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IGUALDAD ETICA SIN FRONTERAS.

Mensaje  Arriaz el Mar Mar 29 2011, 18:14

Uno de los principales escollos a los que se enfrenta el movimiento animalista a la hora de transmitir su mensaje es el uso de términos novedosos u oscuros: especismo, igualdad animal, ética animalista, utilitarismo, etc. son conceptos que requieren una prolija explicación para su entendimiento, primero y construcción de argumentos convincentes, después. De poco sirve insinuar que un taurino es especista si con toda seguridad desconoce su sentido.

Al contrario, lo cotidiano, lo aceptado moralmente como válido, es de uso común. Se asume con presunción de certeza y desde luego, no se puede combatir con nuevos conceptos que ni se conocen ni entienden.

La sociedad occidental del S. XXI asume que la esclavitud es un mal. Conoce de su uso en tiempos tan antiguos como los de Roma y otros más modernos en EE.UU o tan recientes como la Alemania nazi. Es un hecho del pasado, superado moralmente y muy poca gente se plantea su uso como mecanismo de producción.

Sin embargo, en su momento, la esclavitud ocupó sesudos razonamientos que la justificaban. En Europa, países como España, Francia o Gran Bretaña se enriquecían a costa del uso de mano esclava en las colonias durante los siglos XVII y XVIII y el beneficio económico es un argumento muy sólido, todavía hoy… con las granjas industriales, por ejemplo. La frenología fue una “ciencia” que durante finales del XIX y principios del XX justificó el trato desigual entre razas humanas y que alcanzó niveles durante el III Reich Alemán que hoy nos horrorizan . En otras épocas y lugares, la esclavitud se observó como algo normal, aceptable, bueno y beneficioso.

Los términos bueno y malo son convencionales y por tanto, la idea de justicia, variable. Pensar lo contrario es negar de un plumazo la historia de la humanidad. Son hechos culturales, pero la cultura no implica justicia. A ojos “civilizados” nos parece una aberración que por motivos culturales se ampute el clítoris de las niñas en ciertas sociedades. Pero en esas sociedades aún hoy día se ve como algo normal, bueno y deseable. Hasta hace bien poco, en España, una mujer moralmente aceptable era la que estaba en la cocina con la pata rota.

Es, por tanto, un error común dentro del movimiento animalista considerar a una persona pro taurina como falta de ética. Simplemente, posee otra ética. El padre que acepta la ablación de su hija no es un salvaje mayor que, por ejemplo, un Platón que consideraba a las mujeres como simples objetos de reproducción o Aristóteles que somete los intereses de los esclavos a los de los hombres libres. Son sujetos con una ética contextual, de su momento y lugar. Tanta es la relevancia que el ámbito jurídico se hace eco.

Durante los juicios de Nuremberg una de las vías de defensa de los criminarles nazis observaba que la legislación alemana, durante el gobierno Nacional Socialista, carecía de normas punitivas contra el trato vejatorio de los judíos. Más aún, existía una legislación segregacionista que amparaba la discriminación ergo era ilegal juzgarles por actuar conforme a la normativa legal vigente. Es el mismo argumento que se invoca hoy día en ciertos estados de U.S.A para justificar la pena de muerte.

Y no seamos tan optimistas. Nuestras sociedades aún mantienen, más o menos latente, rémoras del pasado como el racismo, el sexismo, la xenofobia, el patriarcado, la homofobia, etc. ¿A alguien puede extrañarle que en ese panorama persistan manifestaciones de total indiferencia ante el maltrato animal?.

HUMANIDAD Y ETICA.

Creo que pocas personas podrán negar la realidad de una historia plagada de injusticias. Presumo que todavía menos estarán de acuerdo en perpetuarlas. Aun así, muchas personas se plantearán una cuestión obvia, en nuestro contexto cultural: No es lo mismo la discriminación entre humanos y entre estos y el resto de animales.

El problema de las categorías es que estas representan una realidad a la par qué poseen débiles fronteras. Un nazi también podrá plantearse la discriminación entre alemanes y estos y las razas inferiores. En cualquier caso la humanidad – como otras categorías- es un concepto tan amplio como ambiguo y por supuesto, convencional, que ha variado a lo largo y ancho de los lugares y las épocas. Igual que lo hacen otras acepciones del tipo persona, ciudadano, objeto de derecho y en fin, cualquiera de esas invenciónes de la imaginación. ¡Ni siquiera entre los propios humanos se reconocen igualdad de derechos!. Si un inmigrante es humano… ¿Acaso no debe de tener los mismos derechos que el nacional? ¡Pero claro, no es ciudadano!. Otra nueva categoría…

El tema del aborto es un asunto ejemplar en este sentido: mientras que para unos la vida humana comienza desde la simple concepción (potencia, el poder ser), para otros sólo lo es desde la anidación. Aquellos citarán la organogénesis y todavía los más radicales indicarán que hasta que no muestre capacidades sociales no es humano, etc. ¿Un reo condenado a la pena capital no es un humano?. Y que decimos de esos que por nacer y heredar un título poseen privilegios…

Por supuesto algunos alegarán que el ser humano puede fabricar cohetes – miro en rededor y me pregunto cuantas de las personas que veo serían capaces, tan siquiera, de practicar la papiroflexia-, pero no es menos cierto que algunos animales poseen especialidades que también los hacen únicos frente al resto de especies, incluso la humana: velocidades inauditas, fuerza insuperable, venenos letales, etc… y otras que los acercan a los humanos. ¿Que límite marcamos?.

Mientras unos y otros debaten sobre que es eso de la humanidad, la vida humana, las personas y el reparto de derechos, los ciudadanos, la ontología y la gnoseología, etc. los animalistas somos más básicos. Atendemos a la capacidad de sentir dolor. Un hecho biológico, objetivo. Si un ser vivo puede sufrir, merece, cuanto menos, el derecho a no hacerlo. Posee un interés que debe de ser protegido: no sufrir.

Con ello no decimos que la capacidad de sufrimiento de un humano sea igual que la de un ratón. Tampoco decimos que un humano tenga los mismos intereses que un jilguero. Por supuesto que tampoco decimos que un humano sea igual que un cerdo. Como tampoco decimos que una mujer sea igual que un hombre. Y por supuesto , Einstein tenía intereses que el común de los mortales apenas imagina. Y por eso, consideramos ridículo conceder derecho al aborto a un hombre o extender el sufragio universal a los gorilas.

Ahora bien, ¿ese ratón puede serntir dolor?… Pues tiene derecho a no hacerlo. Atendemos a lo que nos une, como mínimo necesario, no a las diferencias, pues estas son tantas, incluso dentro de la misma categoría convencional, que son imposible de cuantificar.

Alguien, pocos hoy día – pero hasta el XIX y el desarrollo de la etología la máxima en cuanto al alma de los brutos-, podría decir que los animales no sufren, que no sienten dolor: una suerte de maquinismo animal.

Sin embargo, observamos dos elementos básicos que nos hacen pensar, razonablemente, lo contrario.

Por un lado, los animales poseen un sistema nervioso. Eso es una presunción razonable de que, por tanto, sienten dolor.

Por otro, el dolor tiene un valor evolutivo. La huída del dolor es una opción que mejora las garantías de supervivencia. Si los animales huyen del dolor es porque, presumimos, lo sienten.

CONCLUSION.

Los animalistas no queremos equiparar los intereses de los animales humanos con el resto de especies animales, ni pretendemos un genocidio entre las personas. Mucho menos, queremos una pérdida de derechos humanos en pro de los animales. Al contrario, los animalistas queremos extender los derechos a todos los animales, humanos o no, sean negros, gatos, chinos, mujeres, gays o vacas. Y no decimos que un gato tenga derecho al matrimonio, decimos que los derechos son básicos en función de los intereses de cada cual y cuanto menos, el interés más básico de todo ser vivo es no sentir dolor.

J.R. Arriaza (2011).

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