HISTORIA DE LA NACION CARAÍBA

Mar Mar 06 2012, 21:37 por Egho

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HISTORIA DE LA NACION CARAÍBA

PROLOGO

En este trabajo encarado con la seriedad que amerita toda historia y conclusiones propias fundamentadas en el análisis de documentación histórica, …


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FALACIAS DE LA HISTORIA (I); YATASTO

Miér Jun 27 2012, 03:43 por Egho


Con este articulo prosigo en este nuevo foro la serie de falacias historicas inciadas en el viejo barco. 
Espero que dentro de los próximos cinco siglos algún inquieto investigador nos "descubra" …


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A 203 AÑOS DE LA REVOLUCION FRUSTADA

Jue Mayo 30 2013, 02:15 por Egho

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Los 25 de Mayo, los criollos –en realidad los habitantes de Buenos Aires -   festejan –yo no, pese a ser criollo-  ese dia como el de la ruptura definitiva con los débiles lazos que nos …


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CORRUPCION SE ESCRIBE CON K

Jue Mayo 30 2013, 01:58 por Egho

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El sábado pasado, muchísimos idiotas útiles, alguno engañados  y unos cuantos mafiosos festejaron los diez años de la “era” “K”  ; 25 DE MAYO DE 2003- 25 DE MAYO DE 2013.-

Un gran …


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FALACIAS DE LA HISTORIA (IV)

Miér Jun 27 2012, 06:22 por Egho

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FALACIA DE LA HISTORIA IV

CARNE DE CAÑON

¿Podremos Llegar a Viejos?                                                                 [SEPA/Diario El Peso] –(Edicion del 18/04/2011)


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(ENTREVISTA) FRANCISCO JAVIER SANZ HUESMA y la Hispania tardoantigua.

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26032011

Mensaje 

(ENTREVISTA) FRANCISCO JAVIER SANZ HUESMA y la Hispania tardoantigua.








“Hispania tardoantigua y visigoda” viene a llenar uno de los espacios menos populares de la historia de la Península Ibérica. Fruto del trabajo de tres historiadores especializados, el libro nos presenta, a lo largo de sus más de 600 páginas, un análisis no exhaustivo de todo lo acontecido desde el final del dominio romano hasta la llegada de los bárbaros y el proceso de asentamiento y consolidación del reino visigodo. Sin duda, un trabajo ambicioso que colmará las expectativas de los aficionados a la historia del período y servirá de referencia para profesionales y punto de partida para futuros trabajos. Aprovechando el lanzamiento del libro, hemos optado por entrevistar a uno de los artífices de la obra para profundizar algo más en la concepción y desarrollo de este trabajo. Hablamos de Francisco Javier Sanz Huesma, doctor en Historia Antigua por la universidad de Zaragoza y profundo conocedor del período final hispanoromano.



1-“Hispania tardoantigua y visigoda” es el quinto volumen de la serie “Historia de España”, de la colección fundamentos, editado por Istmo. “Hispania tardoantigua y visigoda” abarca un amplio período de la historia peninsular. De ahí la considerable extensión en un solo volumen. El propio título pone en evidencia el tratamiento de dos temas conexos pero sustancialmente diferentes. ¿Cuál es la razón para incluir en un mismo libro dos temas que podrían haberse tratado de forma independiente?. ¿Tal vez una necesidad metodológica?.

La decisión de estructurar el volumen es, obviamente, del editor, aunque no sabría decir si, en este caso, fue el propio editor (Akal-Istmo) el que decidió que todo iba en un mismo volumen, o fue idea del coordinador (J. Alvar). En cualquier caso, es una idea atinada ya que se trata del mismo período, Hispania Tardorromana (ss, III-VIII), por lo que se puede ver de forma conjunta toda la transformación de la Hispania romana a la goda, aunque, en el fondo, son prácticamente lo mismo.Por otra parte, si se hubiera dividido el volumen, el espacio habría sido más amplio para tratar nuestros temas, pero, como suele pasar, la parte tardorromana suele ser reducida, ya que no luce tanto como la imperial o la republicana. En la misma colección hay un tomo dedicado a la Hispania prerromana y republicana (tres siglos, más o menos) y otro a la altoimperial (dos siglos). En cambio, para la tardorromana (cinco siglos y pico), un único tomo.

2-Participar en la creación de una obra como esta debe de ser una experiencia fascinante. Sin embargo, sospecho que el proceso que da vida a “Hispania tardoantigua y visigoda” debe de ser largo y no exento de avatares. ¿Nos puedes contar como ha sido el procedimiento de desarrollo de la obra hasta su publicación y venta?.

Pues a este respecto, poco puedo decir. A mi me indicaron qué parte me tocaba y me dediqué a ella por mi lado. Al hacer yo política y administración y Clelia Martínez economía, religión y sociedad, no hizo falta que contactáramos mucho, ya que el coordinador se encargaba de la estructura del volumen. Una vez entregada mi parte, recibí las pruebas para su corrección y ya está. No sé más del proceso.

3-En el desarrollo del libro, te ocupas, junto con Clelia Martínez Maza, del contenido referente al bajo imperio. ¿En que puntos concretos desarrollas tu aportación y por qué?.

Yo me dediqué a los aspectos políticos y administrativos, con la añadidura de un capítulo dedicado a la arqueología. Sobre el por qué, sólo puedo especular, ya que mi presunta “especialidad” es el siglo V. Sospecho que la razón es la poca popularidad que el estudios de, sobre todo, el siglo III, tiene en Hispania (al contrario que en el resto del mundo, lo que no deja de ser normal) y no creo que hubiera muchos voluntarios/as.

4-Los tres profesionales que se ocupan de esta obra residen y desarrollan su actividad profesional en lugares bastante alejados de la península. ¿Como fue el proceso de coordinación para desarrollar la obra?. ¿Y con el coordinador en general: Jaime Alvar?

Todo el proceso y todas las comunicaciones, al menos conmigo, fueron mediante correo electrónico. El coordinador me dejo hacer, introduciendo sólo ajustes para evitar repeticiones innecesarias.

5-Uno de los temas estrella, en mi opinión, del volumen, es la de remover los fundamentos tradicionales de la llamada “crisis final del Imperio”. Además, el asunto recae sobre tus hombros. El trabajo aborda el tema desde las fuentes escritas clásicas, pasando por la arqueología sin olvidar trabajos de otros profesionales. Desde luego, no debe de ser una tarea sencilla elaborar postulados en este sentido. ¿Podrías contarnos someramente como abordaste esta cuestión?. ¿Qué referencias te han resultado más útiles para trabajar en este asunto en concreto?.

Abordé la cuestión con muchas dudas, bastantes cosas por leer (muchas, para qué mentir) y la inmensa suerte de contar con la ayuda de mis viejos apuntes de carrera, muy útiles al haber sido mi profesora M. Victoria Escribano, excelente especialista en época tardorromana y mejor maestra si cabe. Con esa base, comencé, como siempre hago, por leerme las fuentes que había (si no todas muchas de ellas). Aprovecho para recomendar la Historia Augusta que, si bien no te puedes fiar mucho de ella, al menos te lo pasas bien. Luego tocó leer a los clásicos (vaya, redescubrí a M. Rostovtzeff: qué enciclopedia de hombre y qué pedazo de historiador) y bastante historiografía moderna (teórica, sobre todo, pero no sólo). Me dejé la arqueología para el final por dos motivos: no me gusta y sé muy poco. Al final acabé sabiendo algo más y hasta le cogí cariño. Decidí no ir a aspectos concretos sino que organicé esa parte en temas generales. No sé si habrá sido mejor o no, pero a mi me gustó el resultado. Hasta he reconocido (en privado, eso sí) que me lo pasé muy bien con el tema de la arqueología de la crisis.

6- Muy interesante es también el uso que haces de la arqueología (arqueología de la crisis) para replantear la cuestión sobre la clásica aceptación de las invasiones de francos y alamanes en la segunda mitad del siglo III d. C.¿Hasta que punto crees que la arqueología puede aparcar las fuentes clásicas?.

¿Es una pregunta trampa? La arqueología nunca puede aparcar a las fuentes clásicas, igual que las fuentes clásicas necesitan de la arqueología. Están inextricablemente unidas. La arqueología te dirá que el Foro romano estaba lleno de edificios, para qué servían (más o menos), en qué año y cómo fueron construidos, pero no dirá nada de los discursos de los políticos, de las tramas conspiradoras, de qué pensaba César o por qué hizo Catilina lo que hizo. Son disciplinas distintas pero complementarias. Y como hay confianza, te diré que siempre he considerado a la arqueología, la numismática y la epigrafía ciencias auxiliares de la Historia, lo que me ha valido varios intentos de asesinato por parte de mis amigos arqueólogos.

7-En el prólogo del libro, Jaime Alvar, coordinador de Historia Antigua para esta colección, expone, someramente, algunas razones por las que el tema del volumen que nos ocupa no ha gozado de especial atención. Cual es tu opinión al respecto. ¿Por qué crees que este tema ha estado un tanto alejado del lugar que le corresponde?.

La historia tardorromana no es excesivamente popular, en España al menos, por varias razones. La primera, obviamente, es que las fuentes, tanto en calidad como en cantidad, son muy inferiores a las de, por poner un ejemplo típico, a las de la República: no hay un Polibio, ni un Livio, ni un Salustio ni un Tácito ni un César. Ni siquiera un Apiano. El último gran historiador romano es Amiano Marcelino y luego hemos de conformarnos con una serie de cronistas cristianos, mediocres la mayoría, o hemos de recurrir a fuentes cristianas muy poco objetivas (Orosio, Lactancio, Agustín, Jerónimo, etc.), mientras que las fuentes paganas van escaseando hasta desaparecer (Olimpiodoro, Zósimo). Esto es especialmente sangrante en el caso de Hispania, donde sólo Hidacio y algunas noticias dispersas son fuente para el siglo V: poco y de no gran calidad. ¡Menos mal que tenemos a Atila, que si no el interés aún sería menor!La segunda razón, más subjetiva si acaso, hace referencia a que las épocas de esplendor, de ascenso, suelen resultar más atractivas que las de (presunta) decadencia. La época tardorromana se utilizaba como contrapunto de la altoimperial o la republicana. ¡Ni alemanes, ni franceses, ni mucho menos ingleses, querían saber mucho de imperios que se derrumbaban, por motivos obvios. El marxismo sí se interesó, pero sólo para decirnos que del modo de producción esclavista se pasaba, lógicamente, al modo de producción feudal y recordaban que, igual que cayó el Imperio Romano, podían caer otros (sin señalar).

8- ¿Donde ubicarías “Hispania tardoantigua y visigoda” en este contexto?.

La intención, o al menos la mía, ha sido mostrara que la historiografía ha avanzado mucho, que hay muchos tópicos que perduran sólo por desidia, por desinterés y por comodidad. Además, ordenando la historia política y administrativa de Hispania en los siglos III-IV, he intentado sacar del olvido esta época incómoda y mal conocida, pero no por ello menos interesante, sino al contrario.

9- Habla Jaime Alvar de una especie de objetivismo científico pretendido en las nuevas generaciones de historiadores. Sin embargo, se muestra cauto en el sentido de no desdeñar, en su totalidad, la labor de esos otros historiadores que, en el siglo pasado, abordaron el tema del libro y que estaban imbuidos de cierto subjetivismo más o menos evidente. ¿Qué opinas al respecto?¿Crees que la labor historiográfica en al actualidad puede considerarse en un peldaño más arriba?.

Al principio, a todo historiador joven le deslumbra lo nuevo, las teorías originales, el ataque a los viejos enfoques. Todos los que acabamos dedicándonos a la investigación (aunque sea poco, como es mi caso) tenemos la lógica intención de aportar algo nuevo y original y, si es posible, que sea espectacular. Por eso, se tiende a desdeñar lo antiguo, a los “clásicos” y a apostar directamente por las teorías historiográficas más modernas. Por otro lado, existe una escuela ya asentada y que se basa, con honrosas excepciones, en el prestigio de historiadores indiscutibles, que rara vez rectifican y que no están muy interesados en las novedades, por si acaso.Cuando pasa el tiempo y lees más, te das cuenta de que los “clásicos” (casi todos fallecidos), tiene mucho que ofrecer y te sorprendes cuando ves que lo que tú pensabas que era original no lo es tanto: ya estaba escrito y, en ocasiones, olvidado. Pasa como en la música actual, que todo el mundo habla de la originalidad de tal o cual grupo sin darse cuenta de que Led Zeppelin ya lo inventó todo.Los historiadores de antes tenían una impresionante formación en historia, filología, arqueología, filosofía, etc., que ahora no se tiene y que daba una muy útil visión de conjunto. No existía la superespecialización que hay ahora y que no beneficia en nada a la historia (ahora puedes ser especialista en lucernas romanas, o en mármoles, o en provincialización de los reinos helenísticos…).

10- Una de las propuestas de este volumen era tratar los temas en él recogidos desde varios puntos de vista. Se habla de varias tradiciones historiográficas en el tratamiento de las materias. ¿Podrías ampliar un poco más dicha información?.

Como expongo en la introducción, las tendencias historiográficas son básicamente dos: la que pinta un panorama realmente catastrófico, que sigue siendo muy potente y goza de gran difusión, y la que matiza este tenebroso punto de vista que, poco a poco, va ganando adeptos. Estas últimas tendencias hacen hincapié en que, si bien es cierto que hubo provincias que se vieron gravemente afectadas por las invasiones bárbaras o por las luchas por el poder (incluso, por ambas), hubo otras (Hispania, por ejemplo) que apenas sufrieron ningún trastorno de importancia. Para Hispania fue más grave la guerra civil que aupó a Septimio Severo al poder, a finales del siglo II, que ningún suceso ocurrido en el tercero. Hay que tener en cuenta que las hispanas eran provincias secundarias desde el punto de vista geoestratégico (y así siguieron hasta su final).

11- Ahora que ves tu labor finalizada y al alcance del público. ¿Te sientes satisfecho con el resultado final? Quiero decir que ¿si tuvieras la oportunidad de rehacer tu trabajo, serían tus aportaciones a “Hispania tardoantigua y visigoda” muy diferentes?.

En esto pasa como en cualquier trabajo de investigación: desde que lo acabas hasta que se publica encuentras o se publican cosas que te gustaría incluir, pero no puedes. Ese artículo raro que no encontrabas y que ahora, ya tarde, te ha conseguido un amigo que ha estado en el extranjero. Por lo demás, no cambiaría nada. O lo cambiaría todo, no sé.

12- Tu especialidad no son los siglos III y IV. Sin embargo, tu trabajo se desarrolla en esta materia y a tenor de las críticas, de forma brillante. ¿Que tal te has desenvuelto en este momento de la historia?.

No me he desenvuelto mal porque tuve la inmensa suerte de que, cuando estudiaba la carrera, tuve buenos profesores, especialmente la dra. Mª Victoria Escribano (mi directora de tesis), que me ensañaron lo fundamental para el estudio de la historia, es decir, el método. Con un buen método de trabajo, un historiador debería de ser capaz de hacer un trabajo aceptable de cualquier época, pues se supone que sabe qué buscar y dónde buscarlo, qué hacer con lo que ha encontrado y cómo sintetizarlo. Además, la dra. Escribano nos dio mucho material sobre la historia del siglo III, que me sirvió de punto de partida para comenzar a indagar. No empezaba, pues, de cero.Lo de las críticas brillantes, alguna habrá, me imagino, aunque sea por estadística. Alguien lo habrá leído entero, superando una tirada de cordura.

13- Desde luego, un profesional debe de estar en continuo reciclaje. Internet es hoy día una herramienta que puede ser muy fuerte para estar en contacto en medios especializados y alcanzar información que, de otro modo, sería complicado si no imposible de alcanzar. ¿Qué opinas al respecto?¿En tu metodología de trabajo ha tenido un hueco?.

Desde luego, no se puede ignorar Internet como fuente de información, pero hay que tener muchas precauciones. A mi me parece sumamente triste que los investigadores profesionales hagan tan poco uso de ella para divulgar sus trabajos. Si todos los artículos científicos estuvieran disponibles en Internet, sería mucho más sencilla la investigación, y más fluida, al poder comentarse in situ y no tener que esperar meses a su aparición en papel. Trabajos que merecen ser divulgados están en revistas poco conocidas, o extranjeras y son de difícil acceso, tendrían la repercusión necesaria. No entiendo esa reticencia a publicar en la Red artículos científicos, teniendo en cuenta que no son lucrativos y las revistas se limitan a cubrir gastos. Parece que hay un incomprensible temor a que una amplia divulgación reste valor a la información, que la vulgarice y no esté en manos de una elite de escogidos.Por ello es muy de agradecer la labor de la Universidad Complutense de Madrid, que cuelga en Internet todos los artículos de sus múltiples publicaciones (además de muchas tesis doctorales) o del GRAT, que también pone a disposición de todos las publicaciones de sus miembros. Algunos investigadores, a título individual, siguen un camino similar. Lo deseable es que esto se convirtiera en norma y dejara de ser una excepción.Lógicamente, sí he usado Internet, sobre todo para buscar bibliografía y yacimientos (que no es lo mismo leer sobre ellos que poder ver algunas fotos y planos). Hay en la Red bastantes recursos y artículos disponibles que, sabiendo lo que buscas y encomendándote a San Google, encuentras con cierta facilidad. Además, Internet es muy útil para estar al tanto de lo que se publica (estoy pensando en Dialnet, por ejemplo), lo que evita desplazamientos inútiles y otras desesperaciones.

14- La Red es una enorme vía de comunicación y difusión. ¿Crees que Internet realiza una buena labor en cuanto a dar a conocer temas que antaño estaban vedados a especialistas o aficionados dispuestos dejarse el dinero en numerosos libros?, o, por el contrario ¿Crees que supone una amenaza al desarrollo científico de la Historia por la dificultad de controlar contenidos?.

Creo que es un medio muy útil, posiblemente el que más, para divulgar la Historia Pero yo personalmente desconfío bastante de sitios como la Wikipedia o páginas similares, ya que el control sobre los contenidos, como se ha demostrado recientemente, es difuso. Este es el principal problema, la ausencia de controles científicos rigurosos (incluso no rigurosos), como es fácil de comprobar, por desgracia, en nuestra querida Celtiberia: se puede publicar casi cualquier cosa, lo que es potencialmente peligroso si se hace en páginas de prestigio. Mucha gente acude a la Red en busca de conocimiento, a veces sin criterios propios, y puede quedar impresionada por una buena presentación con muchas fotos y gráficos, pero vacía de contenido o, peor, con falsedades y/o invenciones, que dan por buena porque aparece en una página prestigiosa. Y tiene delito que páginas muy tendenciosas políticamente o muy mediocres (aunque ambas cosas suelen ir de la mano) tengan el prestigio que tiene y sean ampliamente conocidas y citadas (y no voy a señalar en lacustres direcciones).

15- Pues eso es todo. Muchas gracias por tu colaboración y por supuesto, si quieres añadir algo más, este espacio es todo tuyo.

Quisiera utilizar esta última pregunta para expresar mi agradecimiento a todos aquellos que se hayan comprado el libro y a Pax Celtibera por darle publicidad y permitir que hable sobre él. Y, por supuesto, alentar a todo aquel o aquella que le apetezca a debatir sobre mi aportación.

Saludos.

 





 

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"Yo al menos tengo una regla. Sé que son herejes los que ponen en peligro el orden que gobierna al pueblo de Dios". Abad Abbone. El Nombre de la Rosa.

Arriaz
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