HISTORIA DE LA NACION CARAÍBA

Mar Mar 06 2012, 21:37 por Egho

.


HISTORIA DE LA NACION CARAÍBA

PROLOGO

En este trabajo encarado con la seriedad que amerita toda historia y conclusiones propias fundamentadas en el análisis de documentación histórica, …


Comentarios: 10

FALACIAS DE LA HISTORIA (I); YATASTO

Miér Jun 27 2012, 03:43 por Egho


Con este articulo prosigo en este nuevo foro la serie de falacias historicas inciadas en el viejo barco. 
Espero que dentro de los próximos cinco siglos algún inquieto investigador nos "descubra" …


Comentarios: 1

A 203 AÑOS DE LA REVOLUCION FRUSTADA

Jue Mayo 30 2013, 02:15 por Egho

.

Los 25 de Mayo, los criollos –en realidad los habitantes de Buenos Aires -   festejan –yo no, pese a ser criollo-  ese dia como el de la ruptura definitiva con los débiles lazos que nos …


Comentarios: 2

CORRUPCION SE ESCRIBE CON K

Jue Mayo 30 2013, 01:58 por Egho

.
El sábado pasado, muchísimos idiotas útiles, alguno engañados  y unos cuantos mafiosos festejaron los diez años de la “era” “K”  ; 25 DE MAYO DE 2003- 25 DE MAYO DE 2013.-

Un gran …


Comentarios: 0

FALACIAS DE LA HISTORIA (IV)

Miér Jun 27 2012, 06:22 por Egho

.
FALACIA DE LA HISTORIA IV

CARNE DE CAÑON

¿Podremos Llegar a Viejos?                                                                 [SEPA/Diario El Peso] –(Edicion del 18/04/2011)


Comentarios: 0


23F. Jacinto Antón

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

23F. Jacinto Antón

Mensaje  Eina el Jue Feb 24 2011, 01:17

Textos anteriores: http://elbarcoceltibero.mundoforo.com/jacinto-anton

Jacinto Antón, en la actualidad redactor de Cultura de EL PAÍS, participó a la fuerza en la toma del Congreso el 23-F como soldado miembro de la compañía de Policía Militar que bajo el mando del comandante Ricardo Pardo Zancada se unió esa noche a los asaltantes. Antón, que cumplía el servicio militar, vivió en primera persona los acontecimientos centrales de la jornada, primero en el cuartel general de la división acorazada Brunete en el Pardo y después dentro del Congreso hasta la rendición de los golpistas, él incluido.


Jacinto Antón, en 1981, durante el servicio militar.-

Yo tomé el Congreso
JACINTO ANTÓN 22/02/2001


(Esta tribuna fue publicada el 23 de febrero de 2001 con motivo del 20 aniversario del golpe de Estado)

El 23-F asalté el Congreso, pero fue sin querer.

Recuerdo alucinado mi imagen reflejada en un gran espejo: el uniforme, las trinchas, los cuatro peines de munición, el subfusil en bandolera y el casco blanco de PM que me bailaba con súbitos temblores, pese a llevar bien apretado el barbuquejo. Parecía lo que no era. Uno de ellos. De los malos. Confiaba ciegamente en que, si empezaban los tiros, las fuerzas de la ley fueran capaces de ver en mi interior.

'Y si nos dan orden de disparar, ¿qué hacemos?', preguntó Jaume en los lavabos del Congreso, donde nos reuníamos a lo largo de la noche un grupito de policías militares. 'Disparar a la Guardia Civil, claro', apuntó uno. Hombre, Alfonso, que son trescientos. '¿Qué tal si tiramos al aire, y que sea lo que Dios quiera?', sugirió Rafa, el pianista. Adolf era partidario de que tratáramos de pasar desapercibidos.

El destino que me llevó a participar en el asalto al Congreso con 23 años y doble ración de municiones comenzó a fraguarse en una sección de duchas de campaña en Retamares. Criado en la noble tradición de los húsares de Nádasdy y los lanceros de Bengala, no podía soportar aquello, así que cuando solicitaron voluntarios para agregarse a la policía militar del cuartel general de la Brunete hice mi petate y me fui para El Pardo.

Al comandante Pardo Zancada le veíamos poco. Respondía al saludo de manera displicente y siempre me pareció uno de esos hombres circunspectos capaces de sacrificar la caballería ligera sin que les tiemble el pulso. La vida en el acuartelamiento era un largo río tranquilo hasta aquel día, el 23 de febrero.

Nos hicieron formar fuera del barracón y nos explicaron una versión revisionista de la situación, con muchas alusiones a la patria. En resumen: el golpe era general, la división acorazada entera estaba implicada, el Ejército iba a salvar todo lo que había que salvar, que por lo visto era mucho, y nosotros esperábamos instrucciones, ¡ar! Se veía a los mandos muy nerviosos: a ver, no da uno un golpe cada día. Fue entonces cuando Pardo Zancada nos subrayó la obviedad de que estábamos bajo ley marcial y que cualquier desobediencia se zanjaba ahí mismo, con ejecución, pues no faltaría más. Nos informaron de que nuestro objetivo iba a ser impedir la edición de, ejem, EL PAÍS. Debíamos tirar sin dudarlo sobre los periodistas si insistían en lanzar el diario. Lo que son las cosas, unos años más y me podría haber disparado a mí mismo.

Nos volvimos a la cama con la natural angustia. Recuerdo vagamente a un amigo vasco tratando de comerse un ejemplar de Egin que guardaba bajo el colchón. Y a otro tipo de la compañía que decía que se haría pasar por enfermo de los nervios como había visto en Patton.

Finalmente subimos a los coches. Dos compañías: la de PM y la de Servicios, los efectivos eran de unos setenta soldados.

Atravesamos las calles, desiertas exceptuando los grupúsculos de ciudadanos con el brazo en alto que nos aclamaban con vivas al ejército. Uno de nosotros les llamó fachas, lo que no dejó de sorprenderles.

Y de repente, ahí estábamos, ante el Congreso de los Diputados. Dentro del jeep nos miramos unos a otros, estupefactos. Nos instalamos en la sala de prensa de los bajos del edificio nuevo. Más tarde, cuatro o cinco decidimos explorar un poco. Nunca entenderé cómo, dada mi natural cobardía, me puse a hacer turismo de riesgo en lugar de meterme en un armario.

Los guardias civiles nos miraban con enorme simpatía y trataban de entablar conversación. Uno me preguntó si ya habían llegado los paracaidistas.

Un sargento con tricornio nos espetó: '¿Queréis verlos?'. Sin esperar contestación, nos guió hasta el hemiciclo. Accedimos por la parte de arriba. Decenas de guardias apuntaban negligentemente con las armas hacia abajo, hacia los diputados, y pensé que si a alguien se le disparaba una ráfaga provocaría una matanza. Había un silencio doblemente plomizo, interrumpido sólo por un carraspeo o una tosecilla nerviosa. Estuvimos un buen rato allí, tratando de identificar a la gente y contando los agujeros de bala en el techo.

Los guardias civiles estaban cada vez más inquietos. En una pequeña radio portátil habíamos podido, por fin, informarnos de la situación. La democracia estaba salvada. 'Bien, duro con ellos', exclamó Zequi. El problema es que ellos éramos nosotros y ya podíamos ir echándole matiz.

A veces me preguntan si no sentía miedo. Es extraño, pero he pasado más miedo en aviones, y no digamos en telesillas. No me notaba el miedo, pero es que a duras penas me notaba yo mismo. En una ocasión, vi a los geos saltar por los tejados de enfrente; uno me apuntó con su rifle.

El fin llegó muy rápido. De repente era de día y los guardias civiles salían por la ventana ante nuestras narices. Nos hicieron formar en el patio, en dos hileras, y entonces se abrió la puerta y comenzaron a desfilar por en medio de nosotros los diputados, camino de la libertad. Interpreté que el paseo era una última humillación para ellos y me entraron ganas de llorar. Luego subimos en los vehículos, que estaban aparcados en el patio, y regresamos en columna a El Pardo, escoltados por la policía. El aire olía a gasóleo y a sudor, el casco me irritaba la nuca y el subfusil me iba golpeando las rodillas.

Hace ya 20 años.

Fuente: El País

Salut!

Eina

Mensajes : 189
Fecha de inscripción : 22/10/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: 23F. Jacinto Antón

Mensaje  Eina el Jue Feb 24 2011, 01:34

Hace ya 30 años.

En estos momentos, Jacinto Antón está conectado al eskup del diario El País dando más detalles...

http://eskup.elpais.com/jacintoanton


Eina

Mensajes : 189
Fecha de inscripción : 22/10/2010

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.